“Me has dado a conocer la senda de la vida; me llenarás de alegría con tu presencia.”
Salmo 16:11
Hay una diferencia muy grande entre pasar un buen momento y tener verdadera alegría. Todos buscamos sentirnos bien: un logro, una compra, un viaje, una buena noticia o simplemente que las cosas salgan como esperamos. Y no hay nada malo en disfrutar esas cosas. El problema aparece cuando esperamos que sean ellas las que llenen lo que solo Dios puede llenar.
Por eso el Salmo 16 dice que la alegría se encuentra en la presencia de Dios. No dice que desaparecen los problemas ni que la vida se vuelve perfecta. Lo que promete es que, aún en medio de la incertidumbre, hay un lugar donde el corazón puede descansar.
Creo que a todos nos pasó alguna vez sentirnos confundidos, sin saber qué decisión tomar o con la cabeza llena de preocupaciones. En esos momentos solemos correr a cualquier lado buscando alivio: nos distraemos, nos llenamos de actividades o intentamos resolver todo por nuestra cuenta. Pero muchas veces, lo último que hacemos es detenernos para buscar a Dios.
Y quizás ahí está la invitación de este salmo. Antes de salir desesperados buscando respuestas, volver a su presencia. Porque cuando Dios guía el camino, no siempre responde todas nuestras preguntas de inmediato, pero sí cambia la forma en la que caminamos. Donde había ansiedad empieza a aparecer paz. Donde había confusión empieza a haber dirección. Y donde parecía que faltaba todo, descubrimos que su presencia era lo que más necesitábamos.
Capaz hoy la pregunta no sea si estás pasando un buen momento o uno difícil. La pregunta es más simple: ¿dónde estás buscando la alegría que necesitás? Porque si depende solo de las circunstancias, tarde o temprano se va a terminar. Pero cuando nace de caminar cerca de Dios, permanece incluso en los días difíciles.
Oración
Jesús, gracias porque no tengo que enfrentar la vida solo. Muchas veces busqué paz y alegría en lugares que nunca pudieron dármelas de verdad. Hoy quiero volver a vos. Guiá mis pasos, ayudame a confiar en tu dirección y a recordar que tu presencia sigue siendo el mejor lugar donde puedo estar. Que mi seguridad no dependa de cómo salga mi día, sino de saber que caminás conmigo.