Introducción:
Me sorprendió observar que Jesús constantemente decía: “Si alguno quiere”. Observé este patrón reiteradas ocasiones y me pregunté: ¿por qué habla así? ¿por qué se expresa: si es que hay alguien?
Me di cuenta que había un secreto espiritual en la manera en cómo Jesús interactuaba con los que querían seguirlo
Descubramos juntos cuál es el secreto que Jesús utiliza para con los que le escuchan
En varias ocasiones se registra esta invitación abierta en los Evangelios:
Juan 7:17: "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta".
Lucas 9:23: "Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame".
Juan 7:37: "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo:
Si alguno tiene sed, venga a mí y beba".
Marcos 9:35: "Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos".
La lista de ocasiones son muchas
¿Por qué será que Jesús utiliza este recurso?
¿Qué implica este tipo de expresiones “Si alguno quiere”?
El énfasis está en “si alguno quiere”. El peso está en la decisión de la persona
No es una promoción especial, no es un 2x1,
Es una decisión del que escucha
Es una abierta y silenciosa invitación, sin pompa, sin formalidad, sin nombre personal
Determina que muchos lo sigan y otros acallen su voz o den vuelta la cara
No se insiste, no discute, no se busca convencer a nadie
Será Señor o será Juez, depende de la decisión a tomar
Dios no condena. Son nuestras decisiones las que nos terminan condenando
Juan 12:46-48
46 Yo soy la luz que ha venido al mundo para que todo el que crea en mí no viva en oscuridad.
47 »Si alguno escucha mis palabras, pero no las obedece, no seré yo quien lo juzgue; pues no vine a condenar al mundo, sino a salvarlo. 48 El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue. La palabra que yo he proclamado lo condenará en el día final.
No se negocian las condiciones, no es un: “cree dale, vas a ver que todo va a cambiar, tenes que darle una oportunidad a Jesús”
Es morir para vivir
1- El poder de la iglesia está cuando declara y no cuando explica
Ya que el apelativo es a la fe y no a la razón.
Lo que puede ser probado no requiere de fe para ser aceptado.
La fe descansa sobre el carácter de Dios
Y no sobre la lógica o la ciencia
“Si alguno quiere” significa: cualquiera. Puede ser una persona rica o pobre, prostituta, intelectual o analfabeto.
Es una invitación universal
Es una invitación por igual a todos.
Hoy que se habla tanto de la inclusión de todos, no hay nada más amplio que: “Si alguno quiere”. Negro, blanco, alto o bajo
Antes que nosotros creamos en él, ya nos da una oportunidad
“Si alguno quiere” Pone la carga a nosotros. Es un llamado a despertar la fe
¿Por qué para el que cree todo es posible?
¿El camino ya está abierto?
“Si alguno quiere” Si querés, está bien. De lo contrario, te seguiré amando
No hay coerciones, presiones, no te obliga a nada, hay libertad absoluta para elegir el destino
Tenemos que tener claro que Jesús no presiona a nadie
Juan 7:17: "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta".
2- La invitación a hacer la voluntad de Dios
Una vez más Jesús hace una invitación abierta, sin límite, en esta oportunidad a hacer la voluntad de Dios.
No hay coacción, no hay presión, nadie tiene que esconderse, es sólo para el que levanta la mano, para el que toma el desafío y dice: "Aquí estoy Jesús, quiero hacer tu voluntad"
Salmo 40.7-8 Entonces dije: He aquí, no vengo; En el rollo del libro está escrito de mí; El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado
Jesús declara en el Salmo 40: “Dios vengo a hacer tu voluntad”.
Ese era el propósito principal de Jesucristo al venir a la tierra, hacer la voluntad de Dios.
Dentro de esa voluntad estaba llegar a la cruz para morir por nosotros.
Expresa una rendición total de sí mismo para que Dios sea todo en él.
Este es el desafío de todo verdadero discípulo: abandonar su propia vida para vivir la vida de Jesús. Esto implica hacer la voluntad del Padre.
Recordemos cómo reza el Padre nuestro: venga tu reino, hágase tu voluntad así como en el cielo también en la tierra.
Mateo 6.10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Más allá de haber repetido innumerable cantidad de veces el Padre nuestro, podemos aprender lecciones profundas de esta oración universal.
3 -El reino de Dios está en todo lugar donde se haga la voluntad de Dios.
En la antigüedad los límites de los reinos no estaban determinados por los límites geográficos o fronteras.
Todo reino se extendía hasta el lugar donde se hiciera la voluntad del rey.
El Heraldo del Rey era quien recorría los pueblos y anunciaba la voluntad del rey.
Era una proclama de “la voluntad del rey” los habitantes que la aceptaban pasaban a integrar el reino.
En el pueblo donde se hacía la voluntad de ese rey, hasta ahí llegaban sus límites.
¿Comprendes que el reino de Dios está sobre nuestras vidas siempre y cuando en nosotros se haga su voluntad ?
Como verás, Su reino puede alcanzar los límites de las emociones, pensamientos, cuerpos, dinero, sexo, etc
Todo está delimitado por el lugar donde se haga, y prevalezca el reino de los cielos.
Hay una batalla espiritual constante. Los reinos en la antigüedad estaban en constantes contiendas y esto hacía que cambiaran los límites geográficos de cada reino.
De la misma manera todos los días a través de una rendición de nuestra voluntad seguimos manteniendo los límites del reino de Dios.
Hay una constante lucha espiritual por los límites del reino.
El Reino de Dios/la Iglesia no crecen presionando a la gente desde afuera, sino cuando cambiamos por dentro, y ese cambio es voluntario y es potenciado si actúa el Espíritu Santo en el interior.
ES EL HAGASE TU VOLUNTAD = RENDICIÓN
Cuando alguien es transformado por dentro, cambia su manera de hablar, de tratar a los demás, de usar el dinero, de perdonar, de tomar decisiones. Y ese cambio personal termina produciendo cambios reales a su alrededor.
Primero Dios gobierna el interior de una persona, y después ese gobierno se ve en hechos concretos en la familia, en el trabajo y en la sociedad.
Hay, al menos, cuatro “fronteras o límites” que el Reino establece frente a la autosuficiencia e independencia
a) La frontera del corazón rendido
El mal gana terreno cuando el corazón humano está vacío, endurecido o se autojustifica. Cuando una persona reconoce su pobreza de espíritu, se produce un quiebre de autoridad: lo que antes gobernaba (orgullo, odio, mentira, adicciones, violencia) pierde su trono. Esto es quebrantamiento
Cada corazón rendido es un territorio recuperado.
b) La frontera de la verdad
La mentira es uno de los principales instrumentos del mal. La Iglesia establece límites cuando anuncia y vive la verdad: verdad sobre Dios, sobre el pecado, sobre la dignidad humana, sobre el perdón.
Donde la verdad es proclamada con amor, la confusión retrocede. No solo en el púlpito, sino en la cultura, en la educación, en la conversación cotidiana.
c) La frontera del amor activo
El mal prospera en el abandono, la injusticia y la indiferencia.
Cuando la Iglesia alimenta al hambriento, acompaña al débil, defiende al vulnerable, restaura al caído, está poniendo un límite concreto al avance de la maldad.
No es solo oración contra la oscuridad, es luz encendida en medio de ella.
d) La frontera de la justicia y la santidad cotidiana
No solo se trata de grandes gestas espirituales, sino de decisiones diarias: negocios honestos, relaciones sanas, perdón en lugar de venganza, pureza en lugar de corrupción.
Cada acto de obediencia a Cristo marca una línea que el mal no puede cruzar sin quedar expuesto.
Por eso, más que “pelear contra el diablo” de manera directa, el Reino establece límites haciendo presente otra autoridad.
Morir cada día nos somete a la voluntad de Dios y nos mantiene en Su reino
¿Hasta dónde llega el reino de Dios en tu vida?
La verdadera conversión está marcada por hacer la voluntad de Dios
De ahí la pregunta tan importante que Jesús hace de manera abierta dejando la respuesta en nosotros.
Dejando en nosotros la decisión: El que quiera hacer la voluntad de Dios...
Es la práctica y simple “¿Que quieres de mí?” como dijo Isaías.
"Usá mi vida".