Introducción:
Hermanos, todos nosotros tenemos una historia.
Algunos recuerdan su infancia con alegría, otros con dolor. Algunos miran su juventud con nostalgia, otros con arrepentimiento.
Y muchos miran el futuro con una pregunta silenciosa:
“¿Qué será de mí mañana?”
La buena noticia es esta:
👉 Nuestra historia no se sostiene por nuestra fuerza, sino por la fidelidad de Dios.
Antes de que tuvieras nombre, antes de que alguien supiera quién serías,
antes de tu primer llanto…Dios ya estaba allí.
Salmo 71:6 “En ti he sido sustentado desde el vientre;
de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó;
de ti será siempre mi alabanza.”
El Salmo 71 no es el clamor de un joven lleno de energía, es la oración de alguien que ha caminado muchos años con Dios
y puede decir con certeza:
👉 “Dios nunca me soltó… y no me soltará ahora”.
De este Salmo podemos extraer varias enseñanzas pero esta noche vamos a detenernos en tres, la primera de ellas:
1. Dios nos sostiene desde el principio hasta el final
Salmo 71:5–6, 17–18 NVI
5 Tú, Soberano Señor, has sido mi esperanza;
en ti he confiado desde mi juventud.
6 Desde el vientre de mi madre dependo de ti;
desde el seno materno me has sostenido.
¡Por siempre te alabaré!
17 Tú, oh Dios, me enseñaste desde mi juventud
y aún hoy anuncio todos tus prodigios.
18 Aun cuando sea yo anciano y peine canas,
no me abandones, oh Dios,
hasta que anuncie tu poder a la generación venidera,
y dé a conocer tus proezas a los que aún no han nacido.
El salmista no ve a Dios como alguien que apareció “a mitad del camino”, sino como Aquel que ha estado presente desde antes de que él pudiera hacer algo por sí mismo.
Dios no solo da el inicio de la vida, sino que acompaña cada etapa: infancia, juventud, adultez y vejez.
El salmo es especialmente poderoso porque fue escrito desde una edad avanzada. El autor no idealiza el pasado, pero reconoce una verdad firme: Dios nunca lo soltó.
👉 UN DIOS QUE ESTUVO SIEMPRE, EN TODAS LAS ETAPAS DE MI VIDA MERECE QUE LO ALABE SIEMPRE TAMBIÉN
Tu historia no empezó cuando conociste a Dios; Dios ya estaba obrando antes.
El mismo Dios que te sostuvo cuando eras débil es el que te sostendrá cuando tus fuerzas menguan.
No estamos caminando hacia un futuro incierto, sino hacia un futuro custodiado por un Dios fiel.
Esto trae ánimo a:
- Jóvenes que no saben qué vendrá.
- Adultos cansados.
- Ancianos que temen quedar relegados.
2. No hay edad para servir ni para comenzar de nuevo
El salmista entiende su vejez no como un estorbo, sino como una oportunidad: su misión ahora es transmitir la fe a la siguiente generación.
Salmo 71:17–18
17 Tú, oh Dios, me enseñaste desde mi juventud
y aún hoy anuncio todos tus prodigios.
18 Aun cuando sea yo anciano y peine canas,
no me abandones, oh Dios,
hasta que anuncie tu poder a la generación venidera,
y dé a conocer tus proezas a los que aún no han nacido
En el Reino de Dios:
- La juventud no es un requisito para servir.
- La edad avanzada no es una excusa para callar.
Siempre hay algo que anunciar, algo que enseñar, algo que modelar.
- Si eres joven: no esperes “tener edad” para amar y servir a Dios.
- Si eres mayor: tu testimonio es irremplazable.
Nunca es tarde para comenzar a servir, y nunca es temprano para hacerlo con todo el corazón.
La iglesia necesita generaciones caminando juntas, no compitiendo entre sí.
Por ejemplo: una antorcha no pierde su fuego cuando enciende otra. 🔥 Al contrario, la luz se multiplica.
Así es la fe: cuando una generación la transmite a otra, nadie pierde; todos ganan.
3. Sostenidos aun cuando seamos pocos, distintos o causa de asombro
Salmo 71:7, 14
7 Para muchos, soy motivo de asombro,
pero tú eres mi refugio inconmovible.
14 Pero yo siempre tendré esperanza
y más y más te alabaré.
El salmista reconoce que su fidelidad lo ha hecho una rareza.
No todos lo entienden. No todos lo aprueban.
Pero su seguridad no está en la opinión de los demás, sino en Dios como refugio.
Ser fiel a Dios a veces significa:
- Nadar contra la corriente.
- Permanecer firmes cuando otros se rinden.
- Confiar cuando parece que somos los únicos.
No temas ser distinto si eso significa ser fiel.
👉 No abandones tu fe porque otros no la compartan.
Dios usa a quienes perseveran, incluso —y a veces especialmente— cuando parecen pocos.
Tu constancia puede ser el milagro que otros necesitan ver.
Ilustración:
Un faro no se apaga porque la tormenta sea fuerte. ⚡🌊
Está diseñado para brillar precisamente en medio de la oscuridad. 🚨
No fuimos llamado a esconder su fe, sino a sostenerla con esperanza.
Es que me van a rechazar… me van hacer a un lado… es que son mis amigos… si fueran tus amigos te acercarían a lo bueno y no te alejarían de Jesús
Jeremías 15:19 dice "Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos."
Yo quiero quiero ser boca de Dios !!!
Conclusión
El Salmo 71 nos recuerda que:
Dios nos cuida desde el vientre hasta la vejez.
No hay edad para servir ni excusas válidas para no amar a Dios.
Aun si somos pocos o distintos, vale la pena permanecer firmes.
Caminamos hacia el futuro de la mano de un Dios que nunca nos ha soltado.
Llamado final
Hoy Dios sigue levantando voces que digan a la siguiente generación:
“Vale la pena confiar en Él. Vale la pena servirle. Vale la pena permanecer fiel”.
- Tal vez hoy hay personas aquí que sienten que están en una etapa difícil.
- Algunos están cansados.
- Otros sienten que ya pasó su tiempo.
- Otros piensan que no tienen nada más que ofrecerle a Dios.
Pero el Salmo 71 nos confronta con una verdad poderosa:
Mientras Dios te tenga con vida, Él no ha terminado contigo.
Si Dios te sostuvo desde el vientre, ¿por qué no habría de sostenerte ahora?
Si estuvo contigo en el pasado, también estará contigo en el futuro.
Hoy quiero invitar a:
- Los que necesitan renovar su confianza en Dios.
- Los que sienten temor por el futuro.
- Los que han pensado: “Ya es tarde para mí”.
Que con confianza puedan decirle al Señor:
“Aquí estoy otra vez, úsame”.
“Señor, seguiré esperando en ti.
Seguiré alabándote.
Seguiré firme, aunque sea diferente,
aunque sea causa de asombro,
porque tú eres mi refugio”.
Estoy decidido a marchar de tu mano
Señor, aquí estamos, soy tu hijo
entendí por tu palabra que en todo tiempo,
en cada etapa de mi vida,
estaré sostenido por tu gracia, y que
puedo caminar confiado hacia el futuro seguro,
hasta el último día, Amén.
POR ESTA RAZÓN TE ALABARÉ SIEMPRE!!!!!