Lucas 5:33-39
33 Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben? 34 Él les dijo: ¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? 35 Mas vendrán días cuando el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días ayunarán. 36 Les dijo también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. 37 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. 38 Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan. 39 Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.
Jesús está en medio de una discusión con los fariseos.
Ellos le preguntan:
“¿Por qué tus discípulos no ayunan como los de Juan o los fariseos?”
En realidad no estaban preguntando por el ayuno.
Estaban cuestionando la forma en que Jesús estaba haciendo las cosas.
Jesús no encajaba en sus estructuras religiosas.
Entonces Jesús responde con tres imágenes:
- una boda
- un remiendo nuevo en ropa vieja
- vino nuevo en odres viejos
Las tres enseñan lo mismo:
Cuando Dios hace algo nuevo, se necesitan corazones nuevos para recibirlo.
Esto no solo aplica a la religión.
Aplica a:
- matrimonios
- crianza de hijos
- familias
- iglesias
- vida diaria
Por eso hoy la pregunta no es: ¿Dios quiere hacer algo nuevo?
La pregunta es: ¿Nuestro corazón está preparado para recibir lo nuevo de DIOS?
1. EL REINO DE DIOS TRAE UNA NUEVA TEMPORADA
Jesús primero habla de una boda.
Lucas 5:34: “¿Podéis hacer que los que están de bodas ayunen mientras el esposo está con ellos?”
En el contexto judío, la boda era el momento de mayor celebración.
Jesús está diciendo algo profundo: Con mi llegada comenzó una nueva temporada.
El Reino de Dios no es solo reglas religiosas.
Es relación con el Esposo.
Por eso los discípulos no ayunaban. No porque el ayuno fuera malo… sino porque estaban viviendo un momento diferente.
Aplicación:
Muchas veces nosotros seguimos viviendo con mentalidades de otra temporada.
- Hay matrimonios que viven con heridas del pasado. “Siempre discutimos por lo mismo.”
Pero cuando Cristo entra en una casa… empieza una nueva temporada.
- Algunos padres dicen: “Mi hijo siempre fue rebelde.”
Pero Dios puede iniciar una temporada nueva en esa vida.
- En la iglesia, a veces decimos: “Siempre hicimos las cosas así, nos sentamos de esta manera, o cantamos primero las rápidas y después las lentas...”
Pero Dios constantemente trae tiempos nuevos para su iglesia.
La pregunta no es si Dios quiere hacer algo nuevo.
La pregunta es: ¿Estamos reconociendo la temporada que Dios está trayendo?
2. LO NUEVO DE DIOS NO FUNCIONA EN ESTRUCTURAS VIEJAS
Jesús da la segunda imagen: un remiendo nuevo en ropa vieja.
Lucas 5:36 “Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo.”
En la antigüedad, la ropa nueva se encogía al lavarse.
Si se cosía un pedazo nuevo en ropa vieja… al lavarse se rompía todo.
Jesús enseña algo importante: El evangelio no es un parche para mejorar la vieja vida.
El evangelio transforma la vida completa!!!
No es: “Agregar un poco de Dios”. Es vivir de una manera nueva.
Aplicación
Muchas veces queremos que Dios arregle algo…pero sin cambiar nuestras estructuras.
Algunos matrimonios dicen:“Q ueremos que Dios restaure nuestra relación”.
Pero siguen:
- hablando con dureza
- sin perdón
- sin escuchar al otro
Queremos vino nuevo con actitudes viejas.
En la crianza: Padres que dicen: “Queremos hijos que amen a Dios”.
Pero en casa:
- no se ora
- no se habla de Dios
- no se modela fe
El Reino no funciona como parche.
Dios quiere transformar la manera en que vivimos!!!
3. EL VINO NUEVO NECESITA ODRES NUEVOS
Jesús llega a la imagen principal: vino nuevo en odres viejos
En esa época el vino se guardaba en odres de cuero.
El vino nuevo fermentaba y se expandía.
Si el cuero estaba viejo y rígido… se rompía.
Por eso necesitaban odres nuevos y flexibles.
El vino representa la obra viva de Dios.
El odre representa el corazón humano.
Jesús está diciendo:
- El problema no es el vino.
- El problema es la rigidez del odre.
Aplicación
Dios quiere derramar:
- restauración en matrimonios
- sabiduría para criar hijos
- madurez en la iglesia
- paz en el hogar
Pero lo nuevo de Dios requiere corazones flexibles.
Un corazón rígido dice: “Yo soy así.”
Un corazón flexible dice: “Señor, transfórmame.”
En el matrimonio: Un matrimonio cambia cuando alguien dice: “Señor, cambia primero mi corazón.”
En la crianza: Los hijos no solo escuchan lo que decimos. Ven lo que vivimos.
Cuando los hijos ven padres humildes que buscan a Dios… algo se forma dentro de ellos.
En la iglesia: Las iglesias que viven el mover de Dios no son las más perfectas.
Son las que tienen corazones enseñables.
ADVERTENCIA FINAL DE JESÚS
Jesús termina con una frase muy profunda.
Lucas 5:39
“El que bebe del añejo dice: el añejo es mejor.”
Jesús reconoce algo del corazón humano: Nos cuesta cambiar.
Preferimos lo conocido.
Incluso cuando Dios ofrece algo mejor.
Esto pasa en:
- matrimonios
- familias
- iglesias
- vida espiritual
Nos acostumbramos a ciertas formas de vivir.
Pero Dios siempre está haciendo algo nuevo. (Isaias 43.19.. he aqui que yo hago cosa nueva)
APLICACIÓN FINAL PARA LA IGLESIA
Hoy el Señor nos invita a examinar nuestro corazón.
- En nuestro matrimonio.
- En nuestra familia.
- En nuestra iglesia.
Preguntas para reflexionar:
¿Estoy dispuesto a que Dios transforme mi manera de pensar?
¿Estoy abierto a que Dios cambie cosas en mi casa?
¿Estoy dispuesto a recibir lo nuevo de Dios aunque implique cambios?
CIERRE
Así como el vino nuevo necesita odres nuevos… la obra de Dios necesita corazones renovados.
Cuando una familia abre su corazón a Dios:
- matrimonios se restauran
- hijos encuentran dirección
- hogares se llenan de paz
- iglesias se fortalecen
Porque cuando Dios encuentra corazones flexibles…puede derramar vino nuevo sobre toda una casa.