Lucas 15:20 (NVI)
11 »Un hombre tenía dos hijos —continuó Jesús—. 12 El menor de ellos dijo a su padre: “Papá, dame lo que me toca de la herencia”. Así que el padre repartió sus bienes entre los dos. 13 Poco después el hijo menor juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano; allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia.
14 »Cuando ya lo había gastado todo, sobrevino una gran escasez en la región y él comenzó a pasar necesidad. 15 Así que fue y consiguió empleo con un ciudadano de aquel país, quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. 16 Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada. 17 Por fin recapacitó y se dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra y yo aquí me muero de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre y le diré: Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no merezco que se me llame tu hijo; trátame como si fuera uno de tus jornaleros”. 20 Así que emprendió el viaje y se fue a su padre. »Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó. 21 El joven le dijo: “Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo”.[a] 22 Pero el padre ordenó a sus siervos: “¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
Esta es, posiblemente, la historia de amor más grande jamás contada. En cada palabra de este pasaje, Jesús nos revela cómo es el Padre
Descubramos juntos 3 expresiones del amor de Dios que hoy están disponibles para nosotros.
1️⃣
Lucas 15:20a (NVI)
“Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio…”
Pará un segundo.
Porque Jesús podría haber dicho:
"Y cuando el hijo llegó a la casa..."
Pero no dijo eso.
Dijo: “Todavía estaba lejos…”
Todavía no había llegado.
Todavía no había arreglado su vida.
Todavía no había pedido perdón.
Todavía seguía oliendo a fracaso.
Todavía seguía cargando culpa.
Todavía seguía con vergüenza.
Y aun así… el padre ya lo estaba mirando.
Eso es evangelio.
Porque Dios no te ama cuando llegás.
Dios te ama mientras volvés.
Dios no te encuentra cuando ya resolviste todo. Dios te encuentra en medio del proceso.
Pablo lo dijo así:
Romanos 5:8 (NVI)
“Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.”
Me encanta esa palabra: “todavía.”
Todavía roto.
Todavía confundido.
Todavía peleando.
Todavía lejos.
Y aun así… Cristo murió por vos.
Y Jesús mismo dijo:
Lucas 19:10 (NVI)
“Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
No vino a buscar gente perfecta.
No vino a buscar gente ordenada.
Jesús vino a buscar gente perdida.
Puede que hoy sientas:
"Cuando arregle algunas cosas, vuelvo."
"Cuando deje esto, me acerco."
"Cuando esté mejor, ahí sí."
2️⃣ ÉL TE ABRAZA
Lucas 15:20b (NVI)
“Salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó.”
Esto es una locura.
Porque Jesús no dice solamente que el padre lo vio.
Tampoco dice solamente que lo dejó entrar.
Dice algo mucho más profundo.
-
Corrió.
-
Abrazó.
-
Besó.
Y esto, para la cultura de ese momento, era escandaloso.
Porque un padre no corría.
Y mucho menos… por un hijo que lo había avergonzado.
Por un hijo que se fue.
Por un hijo que rompió la confianza.
Por un hijo que desperdició todo.
Y aun así… el padre corre.
Porque cuando el amor de Dios te encuentra no viene a humillarte. Viene a restaurarte.
No viene a exponerte, viene a cubrirte.
No viene a recordarte quién fuiste, viene a recordarte de quién sos.
Y algo me impacta de esta historia: El hijo venía preparando un discurso.
"Padre, he pecado..."
"No merezco..."
"Tratame como uno de tus jornaleros..."
Venía ensayando.
Venía pensando qué decir.
Venía cargando culpa.
Venía con vergüenza.
Pero el abrazo llegó… antes del discurso.
Y quizás hoy hay personas acá igual.
vinieron, pero por dentro con culpa.
vinieron, pero por dentro con cansancio.
vinieron, pero por dentro con heridas.
vinieron, pero hace tiempo que actuaban.
Sonreís… pero estás peleando.
Servís… pero estás cansado.
Cantás… pero estás herido.
Y Jesús nos dice: “Conmigo no tenés que actuar.”
David lo dijo así:
Salmos 139:5 (NVI)
“Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de tu mano.”
Nos envuelve.
Nos cubre.
Nos sostiene.
No es distancia. Es cercanía.
No es teoría. Es presencia.
Hay abrazos humanos que duran segundos.Pero hay abrazos de Dios que sanan heridas de años.
El abrazo de Dios llega antes que tu explicación.
-
Dios no abraza personajes… abraza hijos.
-
No tenés que impresionarlo… ya sos amado.
-
Dios no te recibe como empleado… te recibe como hijo.
El amor del Padre no solo te encuentra.
No solo te abraza.
Porque el amor verdadero nunca te deja igual.
Te encuentra roto pero no te deja roto.
Te abraza con misericordia, pero también te levanta con propósito.
3️⃣ ÉL TE TRANSFORMA
Lucas 15:22-24 (NVI)
“Pero el padre ordenó a sus siervos: ‘¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies… Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.’”
El padre no solamente lo encontró. No solamente lo abrazó.
Ahora empieza a restaurarlo.
El hijo llega pensando como esclavo…
"Ya no merezco ser llamado tu hijo…"
Pero el padre nunca lo trató como esclavo.
Le pone ropa.
Le pone anillo.
Le pone sandalias.
Y eso no era ropa.
Era identidad.
Era pertenencia.
Era autoridad.
Era propósito.
Porque cuando el amor de Dios te alcanza, no solo cambia cómo te sentís. Cambia quién sos.
No solamente sana tus heridas. Restaura tu identidad.
No solamente seca tus lágrimas. Te devuelve propósito.
Tu pecado puede haber marcado tu historia… pero no define tu identidad.
Pablo lo dijo así:
2 Corintios 5:17 (NVI)
“Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”
No dice: "Va mejorando."
No dice: "Está intentando."
No dice: "Está haciendo terapia espiritual."
Dice: Nueva creación.Dios no maquilla vidas.
Dios hace nuevas todas las cosas.
Dios no tapa tu pasado.
Dios redime tu pasado.
Dios no pone un parche espiritual sobre tus heridas, Dios te transforma desde adentro.
Y acá está lo poderoso del evangelio…
El hijo volvió creyendo que había perdido todo.
Pero cuando se encontró con el amor del Padre…
Recuperó identidad.
Recuperó casa.
Recuperó familia.
Recuperó propósito.
Y quizás hoy hay gente acá que ama a Jesús pero dejó que una caída definiera su identidad.
Una relación.
Un fracaso.
Una adicción.
Una mala decisión.
Una temporada.
Tu caída no define quién sos, el amor de Dios sí.
Tu pasado puede explicar heridas, pero ya no determina tu futuro.
En Cristo, lo viejo pasó.