“En cuanto a ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien.”
2 Tesalonicenses 3:13
Durante esta serie, “Siempre Más”, hemos recordado que la vida con Jesús nunca es estática. La semana pasada hablamos de Más Esperanza, y hoy llegamos a Más Firmeza.
Crecer no siempre significa avanzar. A veces crecer significa permanecer.
Habrá momentos en los que seguir a Dios será fácil, pero también habrá temporadas de dudas, cansancio, espera y dificultades. En esos momentos se pone a prueba nuestra madurez espiritual.
Pablo escribió a una iglesia que atravesaba presión, confusión y dificultades, y no les prometió una vida sin problemas. Les enseñó algo más importante: Permanezcan firmes.
1. FIRMES EN LA VERDAD
Pablo les dice:
“Sigan firmes y manténganse fieles a las enseñanzas que, de palabra o por carta, les hemos transmitido.”
2 Tesalonicenses 2:15
Los tesalonicenses estaban recibiendo diferentes enseñanzas acerca de la venida de Jesús y necesitaban discernir qué era verdadero. Por eso Pablo les dice que no se dejen mover.
No todo lo que escuchamos es verdad, y no todo lo que se dice en nombre de Dios viene de Dios.
Jesús dijo:
“Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.”
Juan 8:32
La firmeza comienza cuando tenemos una verdad sobre la cual permanecer. Nuestra fe no puede depender de cómo nos sentimos o de nuestras circunstancias. Tiene que estar fundada en lo que Dios ha dicho.
Por eso necesitamos permanecer en la Palabra, en el evangelio y en Jesús.
2. FIRMES EN MEDIO DE LAS PRUEBAS
Pablo ora:
“Que nuestro Señor Jesucristo mismo y Dios nuestro Padre, que nos amó y por su gracia nos dio un consuelo eterno y una buena esperanza, los anime y los fortalezca el corazón.”
2 Tesalonicenses 2:16-17
Pablo no ora para que nunca tengan problemas, sino para que Dios fortalezca sus corazones.
A veces Dios no cambia inmediatamente la circunstancia, pero sí fortalece a la persona que está atravesándola.
Una fe fuerte no significa nunca tener preguntas, cansarse o llorar. Significa que, aun en medio de todo eso, seguimos confiando en Dios.
Pablo lo expresó así:
“Estamos atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos.”
2 Corintios 4:8-9
La firmeza no significa nunca caer. Significa levantarnos y continuar confiando.
Atravesar una prueba no significa que Dios nos abandonó.
Aunque no siempre entendamos lo que Dios está haciendo, podemos confiar en quién es Él.
3. FIRMES HACIENDO EL BIEN
Este es el llamado central del mensaje:
“En cuanto a ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien.”
2 Tesalonicenses 3:13
Una de las formas más silenciosas de abandonar la fe es simplemente cansarnos de hacer lo correcto.
Podemos cansarnos de servir, perdonar, orar, ser generosos o hacer lo correcto cuando nadie lo reconoce. También podemos cansarnos de sembrar cuando todavía no vemos fruto.
Pero Pablo nos recuerda:
“No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.”
Gálatas 6:9
La vida cristiana no siempre se trata de correr más rápido. Muchas veces se trata de perseverar.
Quizás nuestro próximo paso de “Siempre Más” no sea hacer algo nuevo, sino seguir haciendo aquello que Dios ya nos pidió.
Seguí orando.
Seguí sirviendo.
Seguí congregándote.
Seguí perdonando.
Seguí amando.
Seguí sembrando.
Seguí creyendo.
Aunque todavía no veas el resultado.
Hay semillas que necesitan tiempo. No debemos dejar de sembrar solamente porque todavía no llegó la cosecha.
Si estás cansado de orar por tu familia, permanecé firme orando.
Si estás cansado de servir, permanecé firme sirviendo.
Si estás esperando una respuesta de Dios, permanecé firme esperando.
Si sentís que nadie ve lo que hacés, no te canses de hacer el bien.
Jesús ve. Él conoce tu esfuerzo y Él sostiene tu vida.
Nuestra firmeza no depende solamente de nuestra capacidad de resistir, sino de quién nos sostiene.
Durante esta serie hemos hablado de:
Más Fe: una fe que se expande.
Más Amor: un amor que se demuestra.
Más Esperanza: una esperanza que nos permite mirar hacia adelante.
Y hoy: Más Firmeza.
No alcanza con comenzar bien. También necesitamos aprender a permanecer.
Quizás hoy no necesitás escuchar algo nuevo. Quizás necesitás recordar algo que Dios ya te dijo:
No te rindas. No bajes los brazos. Permanecé.
No abandones por una mala temporada.
No tomes decisiones permanentes desde un momento de cansancio.
No confundas el silencio de Dios con su ausencia.
No confundas dificultad con abandono.
Y, sobre todo: “No se cansen de hacer el bien.”
Mientras esperás, permanecé.
La madurez espiritual no siempre se demuestra por cuánto avanzamos, sino por nuestra capacidad de seguir creyendo, orando, sirviendo y haciendo el bien.
Quizás hayas sido derribado, pero Dios puede levantarte nuevamente.
Como dice Pablo:
“El Señor es fiel, y él los fortalecerá y los protegerá.”
2 Tesalonicenses 3:3
Permanecé firme.
Seguí haciendo el bien.
Todavía hay más.