Introducción:
A veces la gente quiere un Dios abuelo: cariñoso, pero que no corrija, que no confronte, que no pida cambios. Pero Jesús nos enseñó a decir Padre nuestro.
Porque Dios no solo quiere consolarnos, quiere formarnos. No solo quiere bendecirnos, quiere transformarnos. Y la prueba más grande de su amor es que no nos deja como estamos.
La biblia nos enseña que la experiencia de la salvación es como un nuevo nacimiento y por eso, el creyente es comparado a un bebe recién nacido.
A partir de aquí, debemos establecer la posibilidad de que los cristianos estamos supuestos a desarrollarnos y crecer hasta la «altura de un varón perfecto» Efesios 4:13.
👉 Mejor dicho, el cristiano debe crecer y madurar espiritualmente, como el bebe que crece hasta llegar a ser un adulto.
Pero, ¿cómo saber si una persona es un cristiano maduro? ¿Cómo medir la madurez espiritual de un cristiano? ¿Cómo saber si hemos crecido espiritualmente? ¿como distinguir a un creyente inmaduro?
“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” 1 Corintios 13:11 RVR60
A la luz de este versículo podemos establecer que hay varias formas de reconocer la madurez de un creyente. Veamos:
1. La forma como hablamos («Hablaba como niño»)
Lo que un creyente dice con sus labios es la evidencia de lo que está en su corazón Lucas 6:45.
Tarde o temprano, nuestros dichos revelan lo que somos. Cuando un creyente está constantemente quejándose, murmurando, criticando, cuando se exalta asimismo, cuando habla con arrogancia, cuando usa palabras obscenas y está ofendiendo a sus semejantes, debemos concluir que tal persona es un niño espiritual. Sus palabras lo «pintan de cuerpo entero» revelando su inmadurez.
2. Lo que pensamos («Pensaba como niño»)
El rey Salomón enseñaba que el hombre, es como piensa (Proverbios 23:7). Lo que domina los pensamientos de una persona revelan su carácter interno. Cuando los pensamientos que nos gobiernan contradicen la palabra de Dios y pensamos egoístamente, en lo material, lo pasajero, la diversión, en lo malo, lo injusto, lo inmundo, entonces estamos pensando como niños.
3. Lo que juzgamos («Juzgaba como niño»)
Juzgar como niños es conducir su vivir con las características propias de un infante. En esa etapa, los seres humanos lloran por cualquier razón, son dependientes de otros, quieren siempre jugar, no asumen ninguna responsabilidad, se sienten el centro de todo y no les gusta compartir lo que tienen.
Tomando estas cualidades como referencia, se puede considerar a un niño espiritual a quien siempre se está quejando, dependen de otras personas para su vida espiritual, prefieren el entretenimiento y no el compromiso, no asumen responsabilidad por sus actos, siempre están demandando atención y no procuran dar de sus vidas por el bien de otros.
Como regla general, poco o nada podemos hacer para estirar nuestra estatura física. Mejor dicho, por más esfuerzo que hagamos, nuestra altura responde a una cuestión genética, de la que muy poco podemos hacer para cambiarla. Sin embargo, en las cosas espirituales no sucede así. La medida, estatura y madurez cristiana, si pueden y deben ser cambiadas (para crecer). Los cristianos podemos decidir crecer o quedarnos como niños espirituales.
La madurez cristiana se debe ir cultivando día a día (a través de las prácticas espirituales y de las experiencias diarias), entendiendo que crecer, demanda un esfuerzo, conlleva responsabilidades pero también nos concede beneficios y privilegios que los niños nunca podrán disfrutar.
Por eso, es mejor crecer y no quedarse como niños.
Muchas personas piensan que venir a la iglesia es suficiente para crecer espiritualmente.
👉 Pero en el Reino de Dios no se trata solo de asistir… se trata de madurar.
Uno puede estar años en la iglesia y seguir reaccionando igual, pensando igual, guardando las mismas heridas o los mismos orgullos.
👉Dios no está buscando solo creyentes presentes o asistentes de reuniones. Está formando hijos maduros.
Y muchas veces ese crecimiento ocurre en algo muy simple pero muy profundo: la vida en la iglesia, la comunión entre hermanos, o en lo social
Es fácil hablar de intimidad con Dios, pero no siempre es fácil amar a un hermano o familiar, compañeros de trabajo, vecinos, con el que me hirió.
Entonces ahí es cuando se nota si soy maduro o no , o que clase de fe tengo, madura o que debe seguir madurando
La Biblia dice que la fe es probada como el oro en el fuego (1 Pedro 1:7).
El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele 1 Pedro 1:7 NVI
Y que Dios prueba los corazones (Proverbios 17:3).
En el crisol se prueba la plata y en el horno se prueba el oro, pero los corazones los prueba el Señor. Proverbios 17:3 NVI
A Dios no le impresionan nuestras acciones…o el comportamiento exterior sino que ÉL prueba nuestro corazón.
Veamos en esta mañana como nuestro Padre nos enseña y trabaja en nuestras vidas para ayudarnos a alcanzar la altura de un varón perfecto (maduro)
1- Las pruebas revelan si estamos creciendo o solo asistiendo
La prueba revela si somos maduros o solo emocionales
1 Pedro 1:7 "para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo"
La fe no se mide en momentos de celebración, sino en momentos de presión.
El oro no teme al fuego, porque el fuego no lo destruye, lo purifica.
Quita toda la escoria a más de 1060 grados de temperatura, sale a la superficie
Pero lo que no es oro… se consume.La fe verdadera se manifiesta cuando algo nos incomoda.
En la iglesia, en el trabajo, en casa, tarde o temprano, todos vamos a pasar por:
- diferencias
- malos entendidos
- momentos difíciles
- procesos personales
Y ahí se revela algo importante:
si estamos creciendo… o si seguimos reaccionando igual que antes de conocer a Cristo.
La madurez espiritual se ve cuando:
- no me voy fácilmente
- no me ofendo rápidamente
- no abandono el proceso
- dejo que Dios trabaje mi corazón
El hijo de Dios maduro entiende que el proceso no es contra él, sino a favor de su crecimiento.
El afirmado en la fe permanecerá en el proceso de refinamiento y purificación.
2-Un corazón con ofensas no puede disfrutar la intimidad con Dios
Proverbios 17:3 En el crisol se prueba la plata y en el horno se prueba el oro, pero los corazones los prueba el Señor
Muchas personas quieren sentir más a Dios, pero no quieren soltar ciertas cosas del corazón.
Porque cuando guardamos:
- resentimiento
- crítica
- enojo
- distancia emocional.
- algo se enfría dentro nuestro.
Jesús enseñó que si traes tu ofrenda y recuerdas que tienes algo contra tu hermano… primero reconcíliate
Mateo 5:23-24
Y lentamente se pierde la sensibilidad espiritual.
Dios no quiere solo que vengamos a la iglesia.
Quiere sanar nuestro corazón y que maduremos
👉 La madurez espiritual empieza cuando dejamos que Dios trate nuestras ofensas.
Dios prueba el corazón. ¿Somos rápidos para perdonar?
Y uno de los mayores enemigos del corazón puro es la ofensa guardada.
El rencor:
- Endurece.
- Divide.
- Contamina.
- Nos hace justificar actitudes carnales
- Se rebela contra las autoridades.
Aceptar la disciplina Los cristianos maduros comprenden que la disciplina o corrección de Dios se debe a su amor por ellos. Entienden que Dios los ama demasiado como para dejarlos en sus caminos pecaminosos. Soporten las dificultades como disciplina; Dios los trata como a sus hijos. ¿Qué hijos no son disciplinados por su padre? (Hebreos 12:7 NVI
Un corazón con rencor pierde intimidad con Dios
¿Por qué? Porque Dios no separa comunión vertical de comunión horizontal.
No puedo decir “amo a Dios” y rechazar a su cuerpo, es decir a mi hermano, familia, a las autoridades
👉 No hay intimidad profunda con Dios con un corazón dividido por ofensas. o que no es dócil o enseñable
3- Amar la iglesia es amar a Cristo
La iglesia es el cuerpo.
Jesús es la Cabeza.
Cada hermano es un “ladrillo” de esa edificación espiritual.
“también ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual. De este modo llegan a ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por medio de Jesucristo” 1 Pe 2: 5
Cuando no valoro la edificación… estoy rechazando al Arquitecto.
Cuando desprecio el cuerpo… estoy despreciando a la Cabeza.
La iglesia no es perfecta, pero es el lugar que Jesús decidió amar.
La Biblia enseña que la iglesia es su cuerpo.
Eso significa que cada persona que está sentada al lado nuestro: es parte de lo que Dios está construyendo.
Muchas veces la inmadurez espiritual se nota cuando alguien dice:
“Yo amo a Dios, pero no a la iglesia”.
Pero Jesús no separa eso.
Cuando aprendemos a:
- tener paciencia
- comprender procesos de otros
- perdonar
- permanecer, algo empieza a cambiar en nuestro corazón.
La madurez espiritual nos enseña a amar lo que Jesús ama: su iglesia.
4) La madurez espiritual bendice profundamente nuestra vida
A veces pensamos que Dios nos corrige o nos procesa solo para que la iglesia funcione mejor.
Pero en realidad, Dios lo hace porque nos ama como hijos.
La madurez espiritual trae beneficios muy reales en la vida personal.
Lo que produce la madurez
1. Paz interior
Dejamos de vivir reaccionando a todo.
2. Estabilidad emocional y espiritual
Las cosas ya no nos sacuden como antes.
3. Relaciones más sanas
Cuando Dios sana el corazón, cambia nuestra manera de relacionarnos.
4. Mayor cercanía con Dios
Un corazón limpio disfruta más su presencia. Sgo 1:4
La madurez no es una carga. Es una bendición.
CONCLUSIÓN
Dios está trabajando en su iglesia.
Pero sobre todo, Dios está trabajando en nuestros corazones.
Tal vez algunos están pasando por procesos.
Tal vez otros están luchando con ofensas o cansancio espiritual.
Pero si permanecemos, algo hermoso ocurre: Dios transforma nuestro carácter.
Y cuando eso pasa:
- nuestra fe se vuelve más fuerte,
- nuestra comunión más sana,
- y nuestra relación con Dios es más profunda.
La pregunta que Dios nos hace hoy no es:
¿Hace cuánto venís a la iglesia?
La pregunta es:
¿Estás creciendo?
Dios está refinando, purificando, santificando a su iglesia.
Dios no puede negar su naturaleza y su palabra él es bueno, perdonador, no rechazará jamás al arrepentido y humilde de corazon
El fuego no viene para destruir sino para sanar, limpiar, potenciar, ungir, dar más autoridad insisto, sobre el humilde y contrito de corazón
Dios quiere llevarnos a nuevas alturas espirituales, para ello debemos tener el corazón libre de impurezas para brillar y ser lumbreras en la oscuridad
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; Efesios 4:13
La madurez se alcanza cuando Cristo es formado en nosotros
Dios no está buscando una Iglesia impresionante sino una Iglesia madura que refleje a Cristo
Menos niñez espiritual, más carácter, verdad y semejanza a Cristo
“Sed pues, imitadores de Dios como hijos amados” Efesios 5:1
¿Hay algo en mi corazón que el fuego de Dios está señalando?
¿Estoy permaneciendo en el proceso o huyendo de él?
¿Estoy cuidando el cuerpo como Jesús lo cuidaría?
👉 Que podamos decir:
“Señor, purifica mi fe, limpia mi corazón y hazme un hijo maduro que ame tu iglesia como Tú la amas.”

