La mesa está servida - Mensaje #2 de diciembre

Escrito el 07/12/2025
Iglesia El Cielo Aquí

Conocer a Jesús resultó para mí, una clara invitación a acercarme a Él y comenzar a tener comunión íntima.

Seguramente coincidirás que la imagen pintada en Apocalipsis muestra claramente esta propuesta

Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3.20

Es una invitación a participar de la mesa con Jesús. Es como un mano a mano con él a solas. 

Él conmigo y yo con él. Descubrir la posibilidad de intimar con Dios, nada menos. Cosa increíble. El Dios creador de todo me invita a su mesa, a sentarme con él, una cena 

Jesús dio detalles de este llamado en una maravillosa parábola, los llamados a sentarse a la mesa 

Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.  Lucas 14:16-22

1-LA CENA ESTÁ SERVIDA

Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Lucas 14:17 

El hombre de la parábola dijo:  “Venid, que ya todo está preparado”

Me conmueve profundamente esta expresión alegórica 

Venid. Es un llamado abierto, irrestricto, sin límite, sin condicionante. No importa cómo te llames, que hayas hecho en la vida. No importa tu status, tu color de piel.
Es un llamado que resuena.
Por otro lado la expresión poderosa: “Ya está todo preparado”

No hay nada que hacer, solo venir y disfrutar
Venir y comer 
Es un gran llamado a dejar de buscar
Un gran a no seguir revolviendo basura 

Es la imagen que Jesús pinta con el hijo prodigo. Ese joven que se fue y malgasto todo el dinero de su padre muy lejos de la casa. Terminó desesperado, con hambre, a punto de comer comida de los cerdos. En un momento se le hace un clic y dice: En la casa de mi padre hay abundancia de pan.

Se dijo a sí mismo: ¿Qué hago acá muriendo de hambre si mi padre tiene abundancia?

Le hablo a todos los que están siendo tentados, en luchas, a los que volvieron hoy y estaban apartados. 

¿Por qué seguir padeciendo de hambre si la mesa está servida con los mejores manjares?

“EN LA CASA DE TU PADRE HAY ABUNDANCIA PARA VOS” 

Lejos de la casa de tu padre solo hay escasez y faltas

Oro para que se ahogue todo canto de sirena malicioso que quiere engañarte. 

En Jesús está todo lo que necesitás 

La expresión: “Todo está preparado”

Habla de la gracia infinita de Dios revelada en Jesús. 

Ustedes saben lo que es organizar una comida para mucha gente, son días de anterioridad para preparar todo. Compras, cocinar, arreglar la casa, conseguir mesas extras 

Es lo que no se ve. Después todo se come en un rato. Alguien trabajó, pagó, dedicó esfuerzo, tiempo y dinero

Que bendición llegar y sentarse y que te sirvan 
Esa es la gracia. Está todo preparado para vos
Jesús pagó para que todo suceda 

La mesa es el lugar de encuentro, después de todas las tareas diarias, la mesa nos une.
Es donde la familia se re-conecta, se cuentan sus experiencias.
Esto era muy importante en la antigüedad, compartir la mesa era sinónimo de intimidad.

Nunca es tarde para volver a la casa del Padre. Su amor sigue llamándonos.

2-TODAVÍA HAY LUGAR

Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa Lucas 14.21-23 

El hombre de la historia relatada por Jesús tiene una maravillosa expresión al final de este pasaje:

“Que se llene mi casa”

El observa que todavía hay lugar
A los pies de la cruz sigue habiendo lugar 
Si la sangre derramada hubiera sido solo por nosotros acá presentes, fue demasiada 
La obra de Jesús es por todos

Todavía hay comida caliente en la mesa 
Es como cuando uno era chico y mama te decía “te dejé comida para cuando llegues” 

Es el mensaje del evangelio: hay comida para el hambriento 

3-HAY COMIDA PARA EL HAMBRIENTO

El mensaje del evangelio es simple y poderoso: hay comida para el hambriento.
Jesús cuenta la historia del gran banquete y muestra que el corazón de Dios es invitar a todos, especialmente a los que no pueden llegar solos.

Primero, habla de los que están cerca, dentro de la ciudad (Lucas 14:21): pobres, mancos, cojos y ciegos. Gente que quiere, pero no puede;
que tiene deseos, pero no fuerzas;
que está cerca físicamente, pero lejos en posibilidades.
A ellos no se los fuerza, se los guía.
Necesitan que alguien los tome de la mano y los acompañe.

Ese es nuestro llamado: ser siervos que ayudan a otros a llegar a Jesús.
Por eso oramos por nuestra lista de personas,
las escuchamos, compartimos con ellas, las servimos y, cuando llega el momento, las invitamos.
Y los cultos de Navidad son una oportunidad ideal para acercar a quienes ya están cerca, pero no llegan solos.

Pero Jesús también habla de otros (Lucas 14:22–23): los que están fuera de la ciudad, lejos, desconectados, sin referencia espiritual.
Gente que jamás se imaginaría ser invitada a un banquete del Rey.
A ellos el Señor pide “fuérzalos a entrar”, no con violencia, sino con la fuerza del amor, de la oración, del servicio y del poder de Dios que toca corazones.

Esto lo vivimos cuando vamos a las calles, a los hogares de ancianos, o cuando oramos por enfermos.
Como María, aquella mujer que arrastró su pierna durante veinte años hasta que Jesús la sanó en una reunión de fe.
El evangelio sigue siendo poder de Dios (Romanos 1:16).

Entonces, el llamado es uno solo:
Vayamos por los que están cerca y por los que están lejos.
Invitemos, acompañemos, amemos, sirvamos y anunciemos.
Hay comida en la mesa de Dios, y todavía hay lugar.